diez beneficios reales de la cosmética natural artesanal para tu piel
Empecé a formular mis primeros linimentos en la cocina, con una báscula de panadería y una libreta manchada de manteca de karité. Venían amigas con labios resquebrajados en el mes de enero, o con manos resecas por el gel hidroalcohólico, y salían con un tarrito que olía a lavanda y naranja. A las dos semanas me escribían: “se me han cerrado las grietas”. No era magia, ni marketing. Era una mezcla fácil de aceites bien escogidos, sin rellenos, trabajada a baja temperatura pa